Teléfonos: 4345-4262/3641 // 4331-5128
Código Postal: C1084AAE
centrodecontacto@unionportodos.org
Ciudad Autonoma de Buenos Aires
25 de mayo de 2006: Natalicio del Nuevo Régimen
POR PATRICIA BULLRICH
Hoy se realiza la gran movilización que coordina Compromiso K para alabar al presidente Néstor Kirchner, en un peligroso culto al individuo que se paga con dinero de los contribuyentes. Interesante la reflexión de Patricia Bullrich en la revista EDICIÓN i.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Especial para EDICIÓN i). Néstor Kirchner desea exhibir la suma de ‘aparatos’ políticos que logró en tres años de poder, para presentar su nuevo régimen. Ese es el significado de la Plaza de Mayo el día 25. Hay nuevas reglas de juego que la oposición debe comprender cuanto antes y reaccionar con velocidad y decisión.
Ad-hoc
Hablar de régimen implica definir el sistema fáctico, es decir
la práctica real del sistema político vigente. Una cosa es
la Constitución Nacional, el orden político que de ella emana,
y otra es el régimen político real.
No sólo son de facto los gobiernos que asumen violando el Estado de Derecho, también lo son aquellos que se organizan construyendo y edificando un régimen político ad-hoc, a pesar de haber cumplido algunos de los prerrequisitos característicos de la democracia.
Este régimen político ad-hoc que viene amasándose
desde hace unos cuantos años, nacerá formalmente el 25 de
mayo de 2006.
A la vez de configurarse a sí mismo, es decir darse su propia ‘legalidad’,
desfigurando y tergiversando la existente, también lo hace con la
sociedad, influyendo en los otros estamentos sociales que también
están protegidos por garantías constitucionales.
Así podemos decir que los partidos políticos, los medios de comunicación, las instituciones que conforman el sistema jurídico-político, los gremios y entidades empresarias, los individuos en sus libertades, derechos y obligaciones que emanan de su texto, comienzan a configurarse, a moldearse, a estructurarse, de acuerdo a la conformación del régimen.
¿Nacerá una alternativa?
El régimen político que nace/nació el 25 de mayo de 2006, más que en las normas, lo encontramos en el orden de la realidad.
El otro, nuestro contrato originario, ingresa en consecuencia a vivir tan solo en el espíritu social y en la capacidad de organizar una resistencia pacífica, inteligente, pero contundente, desde diversos sectores sociales.
La realidad es que ya no tendrá sentido reclamarle a este régimen que vuelva a algo de lo que, conscientemente, decide salir.
Sería como una política de escolares recitarle el andamiaje jurídico de la República al nuevo régimen político.
La oposición, los sectores sociales concientes y decididos a dar batalla deberán construirse en otros espacios y prepararse para organizar una herramienta político-programática-electoral que sea capaz de construir otra matriz cultural política que implique la construcción de una gobernabilidad alternativa.
Hoy el poder está sintetizado, encuadrado, reducido al Presidente de la Nación.
Ni siquiera la sucesión se piensa en términos de partido político. Ni, como mucho y exagerando, de familia.
El desafío de construir otro poder se constituye en la principal agenda de la oposición.
No vale la pena perder el tiempo en explicar lo que se hace, porque cada día se estrecharán más y más los márgenes del debate.
Los hechos irán hablando, y pidiéndole, a quienes se han logrado mantener por fuera de este poder, la decisión de crear la alternativa.
Sirve, sí claro, hablarle a la sociedad, pero sabiendo que gran parte del aparato comunicacional que retransmita el mensaje, le dará el contenido que el régimen precisa.
Ya lo decía Marshall Mc Luhan, “el medio es el mensaje”. Es decir, el medio no es más un transmisor sino que es un constructor de un nuevo mensaje, y mucho más aún, cuando éstos sufren la extorsión, o juegan el mismo juego que el régimen quiere jugar, con árbitros que se han colocado su camiseta.
¿También la oposición se rige por los mismos parámetros culturales del régimen? Ya no sirve una oposición que siga pensando en el ¡qué dirán! cuando gran parte de la prensa está silenciada. ¿Qué van a decir? ¡Lo obvio!
Que no existe, que no sirve, que es la experiencia de la Alianza, que no tiene programa, que es un rejunte, que es, que es, que es…
¡El Presidente ya ha abandonado el que dirán! Ya no tiene prejuicio para explicar sus cooptaciones, sus ansias de poder y, sin embargo, él quiere encorsetar a la oposición a armar el modelo que él precisa para gobernar y que le viene bien para su discurso.
Claro, era demasiado pronto, recién comenzaba su gobierno y debía dar señales, que él ya sabe que le saldrán caras, de acuerdo a sus parámetros valorativos. Por ejemplo, el cambio de la Corte Suprema de Justicia de la Nación no lo haría en este momento.
Ya despegó de toda formalidad políticamente correcta y ha salido su Yo autoritario. Es más, él siente que ceder a ciertas consignas políticamente correctas le hace perder poder, de ahí que diera marcha atrás cuando se ordenó el desplazamiento del senador socialista Rubén Héctor Giustiniani de la Comisión de Asuntos Constitucionales, pero ya no con el caso de María del Carmen Alarcón.
Sí, el Presidente está arrepentido. La Corte Suprema debería haber tenido cuatro o cinco Zannini. Esta Corte Suprema de Justicia será, aunque algunos dogmáticos que le hacen el juego a Kirchner no lo crean, un espacio de resistencia contra el régimen.
Recuerden bien estas palabras.
La destrucción final del sistema de partidos
La primera etapa de poder puede darse como concluida. El partido del poder está masiva, y macizamente, encuadrado tras su nuevo Jefe. Los restos que quedan afuera no generan problema alguno para Kirchner.
Hasta el Vicepresidente de la Nación, ungido como prudente y moderado, por muchos, ha entrado en la variante de las declaraciones complacientes y cierra la boca cuando a su lado se cometen injusticias y atrocidades.
Los viejos caudillos se encuentran muertos.
Las cabezas de Carlos Menem y Eduardo Duhalde se mostrarán como trofeos en esta Plaza de Mayo.
Los que se beneficiaron con el indulto presidencial a cambio de entregar a sus antiguos jefes serán obligados a portar las cabezas, ratificando públicamente su conversión.
Sólo Adolfo Rodríguez Saa, Juan Carlos Romero y un puñado de diputados han quedado fuera de la hegemonía kirchnerista sobre el movimiento peronista.
Ahora, Raúl Alfonsín, quien sigue sin definiciones claras, y concurrirá al Tedeum legitimando la decisión de Kirchner de invitarlo, eludiendo el convite al resto de los Presidentes constitucionales, tomará de su propia medicina. Ocurre que Alfonsín, en vez de ser fiel a la tradición democrática que implica un sistema racional de partidos, bregaba por el tercer movimiento histórico.
En realidad, Kirchner lo invitó a la Catedral al responso de su propio partido, la UCR.
¿Coalición o colisión?
Kirchner anunciará, pomposamente, su nuevo discurso-impacto y hablará de la coalición ‘a la chilena’. Imagínense ustedes la distancia entre un acuerdo de partidos que debatieron democráticamente propuestas a través de un think thank, que lo hicieron a lo largo de 15 años, con expertos, con conflictos que debieron resolver, con búsqueda de consensos, a este canibalismo ‘neoliberal’ kirchnerista que ha colocado a la política en el mercado de compra y ventas de voluntades donde los funcionarios, diputados, gobernadores, intendentes se autodeterminan sus precios y se ofrecen cual mercancías.
Está claro que el superávit fiscal es el mayor productor de déficit político. Y las reservas monetarias crecen mientras decrecen las reservas morales.
Después de la Plaza, el objetivo es que no quede partido en pie para que no exista la mínima posibilidad de organización de alternativa alguna.
La UCR, debilitada en sus principios por haber compartido con el peronismo una matriz de prácticas políticas corruptas, no tiene una fuerza moral auténtica y legítima para exigirle a los radicales K, que no den el paso. Sólo mantienen la dignidad un puñado de dirigentes.
La CTA ya está en la mira y se ha lanzado el Movimiento del Frente para la Victoria que, en manos de Edgardo Depetris y Luis D’Elia, buscarán desarmar el poder autónomo de esta central sindical.
¿Resistirá Hermes Binner, aunque le cueste el triunfo en la provincia?
¿Roberto Lavagna se animará a dar el paso de alejarse definitivamente del oficialismo?
Una nueva horneada transversal y su justificación intelectual
La primera camada transversal, especialmente los frepasistas, terminaron legitimando las prácticas del kirchnerismo en el gobierno.
El radicalismo volverá a morir aferrado a este poder corporativo y corrupto que por quinta vez lo destruirá.
Kirchner se apresta a hornear la segunda camada de transversales. La primera ya está asimilada. Desde Chacho Álvarez, a Graciela Ocaña, o Marta Oyhanarte. Se precisa una nueva prole.
El objetivo será destruir aun más al radicalismo y comenzar el ataque al ARI y a los socialistas. Precisan una mano de pintura para volver a dar un perfil plural, para esta nueva etapa del culto K.
La pátina progresista se ha descascarado demasiado y peligra el discurso, y la imagen en la búsqueda de la reelección.
Aunque aún obtengan la justificación de periodistas como José Pablo Feinmann, que treinta y dos años después no ha sido capaz de reflexionar sobre la ‘Teoría del Cerco’, utilizada por la Juventud Peronista para explicar la presencia de José López Rega y la triple A en el entorno de Juan Perón.
“En suma –dice el periodista-, detrás de K está el sombrío aparataje, el alacranismo. Ellos son la verdadera oposición. Y desde la espesura de la alcahuetería cortesana, en tanto afilan sus garras, aguardan. Acaso, en medio de una conciencia crítica a la que no se debe renunciar, haya que preservar a K, y no facilitarles el trabajo a los buitres que acechan. Porque esos, sí, son temibles”.
Increíble la ‘baratura’ de un intelectual de renombre que aún cree que López Rega no fue elegido por Perón, o que Kirchner precisó de estos alacranes para un objetivo loable que era terminar con Duhalde. No sé si este periodista, ¿es o se hace? ¿O alguien puede seguir pensando que detras de la lucha contra Duhalde había otra cosa que olor y sabor a poder?
Pero, a la vez que Kirchner suma dirigencia, resta espacios sociales cada día más críticos. Él debería aprender de la lección que ya vivieron Menem y Duhalde. El crecimiento del aparato encuentra un límite, aún utilizando todos los recursos del Estado imaginables. La suma de aparatos no es la suma de la sociedad.
Porque, en realidad, ¿a quién le importa cuánta gente vaya a la Plaza de Mayo?
No se cuentan personas, se suman aparatos.
La gente es parte de la maqueta. Lo que suma es el poder.
¿Cuántos se han doblegado en esta oportunidad? ¿Cuántos nuevos rendidos tenemos, solicitadas de empresarios, ómnibus con carteles que transportan gente tras el nombre de un intendente como si fuesen de su propiedad? En este nuevo régimen político importa el poder, no la gente.
Mucha gente está afuera de este nuevo régimen político, buscando que exista un espacio que se anime a jaquear la cultura del poder, con una concepción reverdecida y nueva de la calidad institucional, de la función del Estado, de las políticas públicas, de la construcción de ciudadanía contra los posmodernos feudalismos y clientelismos, que sea portavoz de la movilidad social y la creatividad.
Un espacio que cambie los aparatos prebendarios por instituciones repletas de ciudadanos, que termine con la pobreza y no la manipule.
Que entienda que empresa y desarrollo son sinónimos, si están encuadradas en reglas de juego claras, para el capital y para el trabajo.
Que la exportación es un aliado privilegiado del Estado y no puede decretarse su cierre.
Que la Ley no es para los otros sino, y especialmente, para ser cumplida por el gobernante, como mandatario.
En fin, que hay 40 millones de argentinos que quieren jugar y no mirar desde la tribuna el juego del poder.

