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Ciudad Autonoma de Buenos Aires
Junto a la Plaza del Sí, hay una 'Operación Purificación' en marcha
Lograda la adhesión de sectores tan multitudinarios como heterogéneos, ahora Néstor Kirchner va por la prueba de lealtad obsecuente, en una nueva etapa que apunta a su reelección. POR PATRICIA BULLRICH
BUENOS AIRES (EDICIÓN i). Hasta ahora algunos, con cierto grado de ingenuidad o de malicia creían que existía un espacio donde se podía estar ‘seguro’. Ese lugar era el oficialismo. Estos, los de la primera hora, los devenidos, los que decidían pasarse a sus filas, los de otros bandos, todos aquellos que se acercaban al sol oficial se sentían protegidos por su calor que los cubría y los calentaba. El frío estaba afuera, y tan sólo los opositores (aquellos que, estoicamente soportaban, la decisión de mantenerse en sus ideas), sufrían sus inclemencias.
Ahora el Presidente, tranquilo al sentir que se encuentra hegemónico en el terreno político, y que no hay en el horizonte ni asomo de creación de alternativas, ha decidido la operación de purificación de sus filas.
Esta consiste en un paso más. Quienes se atreven a mostrar un cierto grado de independencia, quienes mantienen zonas grises, quienes no son del agrado del Presidente o, más aún, de su Señora, comenzarán a sufrir las consecuencias de mantener esas zonas mínimas de autonomía. También quienes muestran su intención de acceder a algún cargo de poder que le permite encontrar un espacio de rédito personal. También quienes, no se sabe muy bien porqué, caen en desgracia en las preferencias del matrimonio presidencial. Estos sienten, tan fuertemente que el poder no les pertenece sino que es atributo del Matrimonio, que han comenzado la ‘operación purificación’.
La verdad oficial –secreta- es la que todo funcionario debe desentrañar, de manera dogmática e intransigente, ya que ésta no admite la menor desviación y menos aún, alguna interpretación.
Los casos
> El intendente de la ciudad de Córdoba, Luis Juez, osó permitir a su representación legislativa la autonomía necesaria acerca de cómo votar la reforma al Consejo de la Magistratura de la Nación; y esto sucedió después de haber mantenido una pública reunión con la Sra. Cristina. El desplante fue mayor cuando sus diputados -no sólo Norma Morandini, quien expresó su convicción desde el primer momento- decidieron en bloque votar en contra del proyecto oficial. Las siete pestes le cayeron encima. Primero comenzó con la ‘operación cooptación’ -ya conocida y aplicada en la votación de la ley de reforma del Consejo de la Magistratura-. Imitando a Carlos Menem en la decisión de llenar la política de personajes famosos en otros ámbitos, el Presidente logró que el ex basquetbolista cordobés ‘Pichi’ Campana abandonara a Luis Juez y, tempranamente, se postulase a intendente municipal, el cargo que luce hoy el ex fiscal Juez.
Luego, el inefable Luis D´Elía, a quien se debe de tomar muy en serio porque funciona como la patrulla de choque en la vanguardia kirchnerista, denunció a Luis Juez por una supuesta incorrecta administración de fondos en su intendencia, tocando al intendente en lo que fue su punto fuerte de campaña proselisita: la imagen de transparencia.
> La renuncia de Sergio Acevedo fue otra señal de los tiempos que vienen. Acevedo sólo era aceptado si asumía la condición de ‘disciplinado y subordinado’. Acevedo superó el límite aceptable cuando pretendió rebelarse contra lo que consideró errado; no comprendió su rol de ‘muñeco del poder’. Kirchner sabía que Acevedo estaba al límite, sin embargo seguía aplicando sus métodos de tortura psicológica, para que el aún gobernador desistiese de manejar algo del poder provincial. Al Presidente no le sirven quienes no soportan sus presiones y maltratos. Al Presidente le satisfacen las personas que aceptan convertirse en ‘nada’. El actual silencio de Acevedo (al igual que el del ex ministro Horacio Rosatti) demuestra que aún no se ha animado a dar el paso de su verdadera liberación y que mantiene ciertos códigos secretos que el grupo se juró para sí.
> El ministro de Desarrollo Social de quien resulta difícil recordar su nombre como 40 millones de argentinos (gracias a Google puedo afirmar que se llama Juan Carlos Nadalich), sí aceptó el rol de ‘la otra’. Este ministro que habita la ‘nada’, asume el nombre y el género de otra persona, que tiene el privilegio de portar el apellido Kirchner.
> Aníbal Fernández ha caído también en desgracia, después de haber parloteado como pocos a favor del Presidente, pagando el precio de la pérdida de sus amistades, y el insulto a su padre político. Él creyó que habiendo cometido tanta indignidad, ya tenía derecho al premio de candidatearse a gobernador bonaerense y organizar una fuerza ‘fernandista’. Los resultados, a la vista. Próximo a cesar como ministro, desde donde manejó ATNs y otros dineros, no tendrá dónde refugiarse. Él no comprendió que, a pesar de sus esfuerzos por parecer, cuando se atreva a imaginar su futuro político, un ‘comisario político’ le recordará su pasado más cercano a las juventudes sindicales que a las huestes revolucionarias. Siempre existirá ese ‘comisario’ -rol que él mismo desempeñó junto a Duhalde-, sin aparentes ambiciones personales y jugado al proyecto, quien querrá posicionarse en ese puesto.
> El candidato a rector y decano de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, ponderado por haber articulado un interesante documento legal justificando la ilegalidad de la deuda argentina, cercano al Grupo Fénix, descubrió que ni su prestigio ni su ideología era suficiente. Cuando pretendió dar el paso para obtener una cuota de poder propio, lo ‘escracharon’ por haber ocupado insignificantes cargos en la administración pública en la época de la dictadura. Atilio Alterini no es una persona de la devoción de quien escribe, pero la democracia debe ser defendida para que tengan la posibilidad de competir en igualdad de condiciones hasta aquellos que uno no quiere que ganen.
> Aníbal Ibarra fue abandonado por el kirchnerismo que ‘no pudo’ lograr convencer a tres diputados porteños. Imagínense ustedes, ¿es admisible tamaña libertad en el oficialismo? Seguramente Kirchner recordó el papel que él tuvo en el triunfo de Aníbal Ibarra pero, más tarde, ante la primera dificultad y mientras activistas incendiaban la Legislatura y el Presidente decidiera permanecer inmóvil, la voz de Ibarra se escuchó censurando la actitud del Gobierno federal. El abandono que sufrió Ibarra, demuestra que al Presidente le gusta que, una vez entregados lo hagan de cuerpo y mente, se censure cualquier espacio de individualidad.
La metodología
> La delación. Ésta es la herramienta más eficaz cuando algún lugar o espacio de poder es puesto en disputa. Las tribus internas buscan antecedentes, indagan en el pasado de la persona y utilizan alguna de las razones (sin razón) que ya explicamos en el artículo para invalidar su posible nombramiento. El Presidente ve conspiradores y enemigos por todas partes, y existen los que se encargan de llevarle detalles de acciones de funcionarios que son puestos en la mira.
> El culto a la personalidad. Es la segunda herramienta metodológica. Al Jefe se le debe de consultar todo, sin excepciones, hasta las cosas más insignificantes. Él debe saberlo todo, debe de estar en todo y nada puede irse de sus manos. Así, cuando algún funcionario toma alguna decisión, u opina de algo sin previo filtro, los alcahuetes corren a contarle al Presidente que ciertos funcionarios se cortan solos y no son colaborativos con el proyecto.
> La sumisión. Los funcionarios deben comprender el estado de ánimo del Jefe y aceptar las opiniones que vierte sobre el trabajo de cada uno y los comentarios que realiza frente a terceros y aguantarse todo tipo de insultos y caprichos. Cuando alguno no lo hace, sufrirá un proceso de aniquilación moral (todavía no físico).
Así gobernadores y ministros se convierten en empleados, obteniendo el gobernador de Buenos Aires el primer premio del ‘felpudismo’.
> La etapa de la purificación está en marcha y continuará… Ella se encuadra en la lógica del poder por el poder. No se busque otro hilo conductor, porque no se encontrará. No es ideológica, menos moral. Dos personas con cargos insignificantes o de carrera en la dictadura pueden sufrir consecuencias diferentes. Así Raúl Eugenio Zaffaroni que fue magistrado, ha sido promovido a integrante de la Corte Suprema.
Sin duda que no se podía pensar que el Dr. Zaffaroni había sido colaborador de la dictadura militar. Sin embargo, al Decano de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, que ejerció su cargo durante dos mandatos sin que nadie lo impugnase, tomó la decisión de postularse a Rector de la Universidad, enfrentándose al oficialismo. La bomba explotó, sólo porque el poder decidió que así fuese. El decano pasó, en fracción de segundos, a ser un represor, perseguido y condenado por los tribunales populares del oficialismo. Ya lo dijimos, no busquen razones, ya que no las hay.
La secuencia
> Principio: Toda persona que participó de algún cargo en la dictadura no participa de ese gobierno. NO. Alfredo Mac Laughlin fue funcionario de Economía en la dictadura cívico militar, y es parte del equipo de Miceli, o tal como lo dijimos el propio Zaffaroni. No así Alterini.
> Principio: Todo aquel que participó en el gobierno de la Alianza no puede participar de esta gestión. NO. Nilda Garré, el alicaído Rafael Bielsa, el mismísimo Chacho Álvarez, y tantos miles que pululan en cargos de distinta jerarquía. Sin embargo los insultos a opositores tales como Enrique Olivera o Ricardo López Murphy devienen de haber participado de ese mandato.
> Principio: Todo aquel que haya sido duhaldista no participa de este gobierno. NO. Sobran los ejemplos de duhaldistas en el gobierno, desde Aníbal Fernández hasta José Pampuro, incluso los que se acaban de pasar: desde Díaz Bancalari hasta Alfredo Atanasoff. Sin embargo Eduardo Duhalde sigue siendo el máximo enemigo que ha sido vencido.
> Principio: Todo aquel que ha sido menemista no participa de este espacio político. NO. El gobernador Masa, el ex cuñado Jorge Yoma, el Jefe de los senadores y hasta el recontraalcahuete (como el se bautizó) Luis Barrionuevo, y cientos de miles más en todos los cargos son parte del oficialismo. Sin embargo Carlos Menem y no su equipo y menos aún el peronismo, es el máximo responsable de lo sucedido en la Argentina
Conclusiones
Está claro: la ‘operación purificación’ no encuentra raíces en cuestiones medibles u objetivas. La purificación es la ideología del poder absoluto. Las personas todas son definidas. Así Blumberg no es un padre al que mataron a su hijo sino un derechista.
Cada persona es encuadrada en un cubículo ideológico y de acuerdo a su ubicación recibe el trato que su ideología merece. La escala parte de aquellos que participaron en la década del 70 como el grado mayor de verdad hasta su contracara. La sociedad es colocada en una escala ideológica y en consecuencia la palabra, la opinión, es censurada si viene de algún estamento ideológico contrario al régimen.
Si a una familia se le ocurrió dedicarse al campo está con el enemigo, a donde pertenecen los terratenientes, el solo hecho de ser productores agropecuarios los coloca en el campo enemigo.
Todos están clasificados! Los únicos que han cambiado su ubicación de la década del 70 al presente son los sindicatos. En aquella época, Hugo Moyano y Luis Barrionuevo hubiesen sido considerados enemigos y burócratas, sin embargo estos (¿será por su poder?) han sido desclasificados y ubicados en el campo del pueblo. Pero salvo esta excepción, todos los demás están ubicados.
Todo ser humano que no esté moldeado al modelo aceptable puede ser condenado por el mismísimo Presidente. Fundamentalismo kirchnerista podríamos sintetizar.
El poder es de Kirchner, esto es lo que todos deben entender. No es una construcción colectiva, no es un bien divisible. Es un bien único, cuya máxima posibilidad es que “K” preste partes del mismo para su administración circunstancial, parcial y temporal. Primero a su esposa.
Así los que se creían protegidos comenzarán a pensar que el poder no los cobija. Seguramente la reacción de las mayorías K, frente a la reprimenda que sufren los díscolos, será entregar mas ofrendas al emperador. Los lazos de dependencia se fortalecerán y no se escucharán voces críticas para no despertar la ira del Jefe.
Miremos sino al gabinete. Un Ministro de Relaciones Exteriores que no hace callar al Jefe de Gabinete y al Ministro del Interior cuando insultan al Presidente Tabaré Vázquez, una Ministra de Economía que no levanta la voz cuando suspenden las exportaciones de carne o cuando la sacan de la negociación de los precios, un Ministro de Trabajo que deja que el Presidente decida los salarios con un dirigente sindical, un Ministro del Interior que mira como cortan un puente durante tres largos meses. En síntesis un gabinete de marionetas que solo se mueven cuando el titiritero lo hace.
La razón es la “no razón”. Los delatores, que creían que con su obsecuencia se ganaban un lugar bajo el sol, serán los próximos…porque siempre habrá otros que serán más obsecuentes aún.
La ‘operación purificación’ encuentra colaboradores que creen que a ellos no les sucederá. Así se va constituyendo una dirigencia política ‘apolítica’, cuya esencia es la antipolítica porque son empleados del poder.
La política se basa en una relación de iguales, donde el ciudadano aunque en el plano privado sea empleado, en el plano de los derechos políticos es un igual. El Presidente en un régimen republicano democrático, es un ‘primus interpares’, es un igual entre iguales. Esta lógica, aquí esta ausente. Aqui se aplica la lógica contraria, aquel que entra al gobierno pierde su individualidad para otorgar su persona al régimen.
La lógica implacable del autoritarismo está en marcha. Josef Stalin, a menos de veinte años de estar en el poder se había deshecho de todos los protagonistas de la revolución. Del primer comité central, solo quedaba él.
Por eso, hasta Cristina debería poner las barbas en remojo.

